viernes, 15 de mayo de 2009

10.- ARENYS DE MAR.


Pueblos y ciudades. 

Indistintamente pensamos visitar pueblos de censo escaso y localidades densas en población. Observamos constantemente que en los pequeños pueblos se han hecho grandes realizaciones sociales de tipo revolucionario más importantes que en otros sitios populosos. Quizá se deba un tanto al poco complicado engranaje de un pueblo comparado con la ciudad. 

Nos interesa lo que se ha realizado o se piensa poner en vías de ejecución. Medimos la importancia, el carácter simpático, de cuantas iniciativas se han puesto en juego para establecer una nueva era. Esto es lo que hacemos resaltar en nuestras breves informaciones recogidas entre los predios confederales, visitando unas y otras localidades. 

Ambiente social. 

Arenys de Mar es una población de 5.000 habitantes. Aunque tienen otros sectores representación, predomina la CNT. 

Son la mayor parte de militantes jóvenes animosos, optimistas. Piensan en lo que podrán hacer, e impulsan, en sus localidades, el máximo de realizaciones. 

A partir del movimiento revolucionario, que en la localidad no revistió un carácter violento, las incautaciones y labor pertinente a las circunstancias la efectuaron los compañeros de la CNT, ayudados por dos o tres individuos que, sin ser de la Confederación, se pusieron a su disposición. Inicióse la colectivización de los gremios de metalurgia y construcción. El ramo fabril, que predomina en la localidad, será también colectivizado, pero esperan las resoluciones que acerca de esta industria se tomen con carácter general para toda Catalunya. 

De momento, las fábricas están intervenidas por el Comité de Control que en cada una de ellas está constituido. Los obreros del fabril, debido a la crisis actual, trabajan tres días, y a fin de que puedan subvenir a sus más perentorias necesidades, cobran el sueldo de cuatro días. 

En esta población, nos dicen los camaradas, no existe el paro obrero, pues los que antes del movimiento carecían de trabajo hoy se ocupan por el Municipio (integrado, como en otras localidades, por elementos de las distintas tendencias existentes en la población) en obras públicas. 

El tributo de guerra. 

Los trabajadores de Arenys de Mar, comprendiendo que se deben de aunar para dar la batalla al fascismo, tienen un cierto número de camaradas en los frentes. Hay que hacer constar que las únicas organizaciones locales que han enviado elementos a la guerra son la CNT y la FAI. Es éste un detalle bastante elocuente que no estaría por demás que algunos recogieran. 

En el aspecto económico, la ayuda a los trabajadores se estipula según categoría de salarios. 

Referente a los propietarios, están obligados a satisfacer, para tributo de guerra, un impuesto sobre el capital que poseen. Se han incautado los bienes de los que huyeron. 

También se han tomado medidas especiales en lo que concierne a espectáculos, cafés, etc., que contribuyen con su óbolo al sostenimiento económico de la guerra. A tal fin se paga un sello de cinco céntimos por cada entrada o por cada consumición. 

La campaña cultural. 

En un colegio perteneciente a una congregación religiosa han habilitado unas escuelas gratuitas, con las directrices pedagógicas del CENU. 

Las Juventudes Libertarias de la localidad, interesándose por elevar el nivel cultural de la juventud, han buscado la forma más atractiva de realizar labor cultural. A tal efecto, inician veladas de cinema cultural, y visto el buen resultado obtenido piensan proseguir en su cometido. 

Las gentes adineradas tenían formado un concepto deplorable de la clase trabajadora. Para ellos, los productores eran mentalidades atrasadas, incapaces de sentir admiración por el arte, por la belleza. El mentís más rotundo lo dan los propios trabajadores, respetando las obras de arte que estaban en poder de la burguesía o de la Iglesia, respetando incluso las manifestaciones de arte religioso. 

Así, por ejemplo, en la iglesia, que sirve de garaje, fueron quemados todos los atributos religiosos, exceptuando el altar mayor, una verdadera joya de arte barroco. Hoy resulta divertido observar en la nave de la iglesia, chamuscada por el humo, una serie de automóviles de distintas marcas presididos por las primorosas filigranas del altar que los "incendiarios" supieron respetar. 

La lección del trabajo.

Había en la localidad unos cuantos jóvenes que cursaban estudios universitarios en Barcelona. Como la mayor parte de quienes han sido criados entre el lujo, consideraban con un cierto desprecio a los trabajadores. Para ellos el trabajo era denigrante y los trabajadores una especie de seres inferiores. 

Surgió el movimiento revolucionario y estos jóvenes, bajo la indicación de los trabajadores, tuvieron que aprender a trabajar. Provistos de pico y pala estuvieron unos días laborando en unas obras junto a la playa, y actualmente son auxiliares de los maestros. A buen seguro que hoy amarán el trabajo. Tras de haberse encallecido las manos, comprenderán que el trabajo dignifica al que lo ejecuta. 

Es así cómo piensa y obra el proletariado consciente de Arenys de Mar: esos obreros que, frente al mar, están dispuestos a enfrentarse con el enemigo si éste se presentara, prontos a movilizarse, como lo hicieron en ocasión del bombardeo de Roses. 

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